La llave del coche lleva décadas haciendo básicamente lo mismo: demostrar que quien intenta entrar tiene permiso.
Primero fue una pieza de metal. Después llegó el mando a distancia. Más tarde apareció la llave manos libres.
Ahora el siguiente paso es bastante lógico: la llave vive dentro del móvil.
General Motors anunció el 23 de septiembre de 2026 que empieza a desplegar llaves digitales para determinados Cadillac eléctricos de los años modelo 2026 y 2027. La credencial puede almacenarse en Apple Wallet, Google Wallet o Samsung Wallet en dispositivos compatibles.
La idea parece sencilla: acercarte al coche y abrirlo con el teléfono.
Lo interesante es cómo consigue el vehículo saber que ese móvil es realmente tuyo, que está suficientemente cerca y, sobre todo, si está fuera o dentro del coche.
Para resolverlo no utiliza una sola tecnología.
Utiliza tres.
NFC: la versión «acerca el móvil»
NFC es la tecnología que usamos habitualmente para pagar acercando el teléfono a un datáfono.
Tiene un alcance muy corto, de centímetros.
Aplicado al coche, eso tiene una ventaja enorme: para abrir la puerta hay que acercar físicamente el dispositivo al punto de lectura.
No es especialmente cómodo si queremos una experiencia completamente manos libres, pero precisamente esa proximidad hace que sea una buena opción de respaldo.
El Car Connectivity Consortium —CCC, la organización que desarrolla el estándar Digital Key— mantiene NFC como parte de la arquitectura precisamente porque puede seguir siendo útil cuando otras radios no están disponibles o cuando el dispositivo tiene muy poca batería.
Es la versión digital de «tocar para entrar».
Bluetooth: saber que estás cerca
Bluetooth Low Energy puede establecer comunicación a una distancia mucho mayor.
Eso permite que el coche empiece a detectar la presencia del teléfono cuando nos aproximamos.
Aquí aparece la experiencia que realmente cambia el uso diario.
No sacamos el móvil.
No abrimos una aplicación.
Simplemente caminamos hacia el coche.
GM explica que su llave digital puede desbloquear el vehículo automáticamente al acercarnos y volver a cerrarlo cuando nos alejamos.
Pero Bluetooth tiene una limitación importante: saber que una señal está cerca no equivale siempre a saber exactamente dónde está.
Y en un coche esa diferencia es crítica.
UWB: ¿el teléfono está fuera o dentro?
Aquí entra UWB, Ultra-Wideband.
Esta tecnología permite medir distancias entre dispositivos con mucha más precisión que una estimación basada únicamente en la intensidad de una señal Bluetooth.
El coche puede utilizarla para determinar la posición del móvil en relación con el vehículo.
Por ejemplo:
- está junto a la puerta del conductor;
- está fuera, a varios metros;
- está dentro del habitáculo;
- está cerca del maletero.
Esto no sirve únicamente para comodidad.
También es una cuestión de seguridad.
Imagina que dejas el móvil dentro del coche y alguien tira de la manilla desde fuera. El sistema necesita saber que la credencial autorizada está dentro, no junto a la persona que intenta entrar.
La posición importa.
Tres tecnologías para una sola acción
Lo curioso es que el usuario no debería percibir nada de esta complejidad.
Para nosotros solo ocurre esto:
llego → se abre → entro → arranco.
Por debajo pueden estar trabajando Bluetooth para descubrir el dispositivo, UWB para calcular su posición y NFC como mecanismo cercano o de respaldo.
Esa es precisamente una de las virtudes de un estándar bien diseñado: esconder la complejidad.
¿Y esto es cosa de una sola marca?
No.
El Car Connectivity Consortium reúne fabricantes de vehículos, compañías de teléfonos, fabricantes de chips y proveedores de seguridad.
Su programa de certificación comprueba interoperabilidad en distintos componentes de Digital Key.
Actualmente contempla, entre otras cosas:
- acceso mediante NFC;
- comunicación Bluetooth Low Energy;
- UWB para determinar la posición del dispositivo;
- entrada y arranque pasivos;
- intercambio de llaves entre plataformas.
En 2025, el CCC certificó 115 productos relacionados con vehículos y módulos. En 2026 su catálogo ya incluye vehículos y componentes de distintos fabricantes.
Esto es importante porque una llave digital pierde gran parte de su atractivo si cada coche necesita una solución completamente distinta.
Compartir una llave cambia también
Una llave física se comparte entregándola.
Una llave digital puede enviarse.
GM indica que su sistema permite compartirla con hasta siete dispositivos adicionales mediante servicios como Mensajes, AirDrop o WhatsApp, dependiendo del dispositivo.
Eso abre usos bastante cotidianos.
Puedes dar acceso temporal a un familiar. Compartir el coche con otra persona sin fabricar otra llave. O retirar la credencial cuando ya no sea necesaria.
Pero también obliga a cambiar nuestra forma de pensar la seguridad.
Ya no protegemos únicamente una llave.
Protegemos una credencial digital.
¿Qué pasa si el teléfono se queda sin batería?
Es una de las primeras preguntas lógicas.
La respuesta depende del dispositivo, del vehículo y de la implementación concreta.
El estándar mantiene NFC precisamente como una de las vías posibles de acceso en escenarios donde otras radios no están disponibles. Algunos dispositivos pueden mantener determinadas funciones de credenciales incluso con una batería extremadamente baja.
Pero no debemos convertir eso en una regla universal.
Antes de abandonar completamente la llave física conviene saber exactamente qué soporte ofrece nuestro coche y nuestro teléfono.
¿Es imposible de piratear?
No.
Ningún sistema conectado debería describirse así.
Lo relevante es cómo se diseñan las defensas.
UWB ayuda a combatir ciertos ataques de retransmisión porque permite medir distancia con precisión. Las credenciales pueden almacenarse en elementos seguros del dispositivo y la certificación busca comprobar interoperabilidad y requisitos de seguridad.
Pero siguen existiendo riesgos: robo del teléfono, cuentas comprometidas, errores de implementación o configuraciones incorrectas.
Una llave digital buena no elimina la seguridad.
La traslada a otra arquitectura.
Por qué importa
La parte más interesante de Digital Key no es sustituir un trozo de plástico por una pantalla.
Es que el coche empieza a formar parte del mismo sistema de identidad digital que usamos para pagar, viajar o identificarnos.
Y lo hace intentando resolver una pregunta muy física:
¿eres tú y estás realmente junto al coche?
Bluetooth puede decir que estás cerca.
UWB puede ayudar a precisar dónde.
NFC puede exigir que estés prácticamente tocando el vehículo.
Tres tecnologías distintas para conseguir que nosotros hagamos algo mucho más sencillo:
no buscar nunca más la llave en el bolsillo.