Durante años hemos pensado en la iluminación como algo bastante simple: una lámpara recibe electricidad y da luz. Después llegaron los reguladores, las escenas y los sistemas de control.
Ahora está ocurriendo algo menos visible: la red de iluminación también empieza a transportar información sobre lo que sucede en el edificio.
Y ahí DALI se vuelve mucho más interesante.
Empecemos por lo básico: ¿qué es DALI?
DALI significa Digital Addressable Lighting Interface.
La palabra importante es “addressable”: en lugar de tratar todas las luminarias como un único bloque, un sistema DALI puede identificar y controlar dispositivos de manera digital.
Eso permite regular niveles, formar grupos, crear escenas o consultar estados. En un edificio grande es mucho más potente que limitarse a cortar y dar corriente desde un interruptor.
Pero el ecosistema ha seguido evolucionando.
La DALI Alliance explica que DALI-2 amplía la interoperabilidad y añade funciones que incluyen sensores y recopilación de datos. D4i está orientado a luminarias inteligentes preparadas para IoT. Y DALI+ lleva la comunicación DALI a redes basadas en IP.
¿Qué datos puede dar una lámpara?
Aquí aparece la sorpresa.
Dependiendo de los equipos y de las partes de la especificación implementadas, una luminaria puede aportar información relacionada con energía, diagnóstico o características del propio dispositivo.
Es decir, deja de ser únicamente algo a lo que enviamos órdenes. También puede convertirse en una fuente de información.
Piensa en un aparcamiento con cientos de luminarias.
El enfoque antiguo consiste en descubrir que una ha fallado cuando alguien lo ve y avisa. En un sistema digital correctamente diseñado, el mantenimiento puede disponer de información de diagnóstico antes de enviar a un técnico a recorrer el edificio buscando el problema.
La diferencia parece pequeña hasta que multiplicas una luminaria por cientos o miles.
Y luego están los sensores
La iluminación tiene una ventaja curiosa: está prácticamente en todas partes. Donde hay personas suele haber luminarias.
Eso convierte la infraestructura de iluminación en un lugar lógico para integrar o relacionar sensores de presencia, luminosidad y otros elementos de control.
En el DALI North America Summit celebrado los días 16 y 17 de septiembre, la propia DALI Alliance situó entre los temas principales la interoperabilidad, DALI-2, D4i, DALI+, conectividad inalámbrica, integración de datos y edificios inteligentes.
La conversación ya no es solamente “cómo regulo esta lámpara”. Es “cómo encaja la iluminación dentro del resto del edificio”.
DALI-2, D4i y DALI+ no son tres versiones de lo mismo
Conviene evitar una confusión habitual.
DALI-2 es el programa de certificación que amplió el alcance respecto al DALI original y busca mejorar la interoperabilidad entre equipos.
D4i añade requisitos y funciones especialmente útiles para luminarias inteligentes e IoT, incluyendo determinados datos de luminaria, energía y diagnóstico.
DALI+ aborda otro problema: transportar la comunicación DALI mediante redes inalámbricas o basadas en IP. La DALI Alliance indica que la especificación contempla portadores IP como Thread, Ethernet y Wi-Fi, y que el primer programa de certificación DALI+ se orienta a Thread.
Son piezas relacionadas, pero resuelven problemas distintos.
¿Por qué importa la certificación?
Porque “compatible” es una palabra peligrosamente flexible.
En una instalación profesional interesa que un dispositivo de un fabricante pueda trabajar correctamente con componentes certificados de otros fabricantes.
La DALI Alliance mantiene programas de certificación y una base de datos de productos. Para conseguir la certificación, un producto debe superar las pruebas correspondientes a las partes de la especificación que implementa.
Eso no hace que cualquier diseño sea automáticamente bueno. Pero reduce una de las pesadillas clásicas de la integración: que dos productos digan hablar el mismo idioma y luego se entiendan solo a medias.
La iluminación como infraestructura
El cambio conceptual es importante.
Una luminaria conectada puede formar parte de una estrategia energética. Los sensores asociados pueden ayudar a decidir si una zona necesita luz. Los datos de diagnóstico pueden facilitar mantenimiento. Y la información puede terminar integrada con otros sistemas del edificio.
DALI+ incluso contempla puentes para dar acceso a dispositivos DALI-2 y luminarias D4i cableadas, y la DALI Alliance explica que un dispositivo de control DALI+ puede incorporar interfaz hacia un BMS.
La iluminación deja de ser una isla.
En una vivienda quizá no necesitemos explotar toda esta complejidad. En una oficina, hotel, hospital, comercio o edificio con cientos de puntos de luz, el valor cambia completamente.
La bombilla sigue dando luz. La novedad es que la infraestructura que la controla empieza también a contar cosas útiles sobre el edificio.